Nota: Probablemente la única copia que ha sobrevivido de la Circular 11, firmada de puño y letra por el Canciller José María Cantilo el 12 de julio de 1938, fue descubierta en los archivos de la embajada argentina en Estocolmo, en 1998, por la investigadora Beatriz Gurevich mientras formaba parte de la CEANA, la comisión oficial argentina encargada de etudiar el papel de Argentina como refugio de fugitivos nazis. Los descubrimientos de Gurevich no agradaron a la CEANA, y tras un período de gran acritud, la historiadora abandonó la comisión.

La circular recién salió a la luz con la publicación del libro "The Real Odessa" de Uki Goñi en Londres en enero del 2002.

Tras un pedido especial de Goñi y de un grupo de intelectuales argentinos, presentada ante el Canciller Rafael Bielsa y refrendada por refugiados del nazismo que lograron burlarla para llegar a la Argentina pretendiendo ser católicos, la circular fue finalmente derogada en un acto en la Casa Rosada con la presencia del Presidente Néstor Kirchner el 8 de junio del 2005.

LA CIRCULAR 11

Firmada por el Canciller José María Cantilo el 12 de julio de 1938, la "Circular 11" estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi.

En su primer párrafo, la circular refiere a la Conferencia de Evian, que sesionó del 6 al 13 de julio en Francia, donde más de 30 países, incluyendo Estados Unidos y la Argentina, firmaron un acuerdo que buscaba un destino seguro para los refugiados judíos que huían de Alemania y Austria. O sea, mientras participa de una conferencia sobre estos refugiados, Argentina dicta una norma prohibiendo su ingreso al país.

Así, la circular neutraliza secretamente los "compromisos ... que puedan derivar de nuestra participación en las Conferencias y organizaciones internacionales que estudian en estos momentos una solución general al respecto".

La "organización internacional" referida es la Liga de las Naciones, que a principios del mismo 1938 trató también el tema de los refugiados judíos que huían de Alemania.

La circular luego cita "los convenios bilaterales últimamente celebrados para la admisión de agricultores extranjeros", una clara alusión a los acuerdos de colonización que la Argentina había firmado para la admisión de agricultores judíos alemanes.

Para detener el influjo que pudiera resultar de estos acuerdos, la circular ordena a los cónsules argentinos "negar la visación ... a toda persona que fundadamente se considere que abandona o que ha abandonado su país de orígen como indeseable o expulsado".

La referencia "indeseable" como sinónimo de judío era de uso corriente en documentos de Cancillería de la época. El archivo de Cancillería guarda también cartas en las que nuestros cónsules invocan la "Circular 11" como justificativo para la negación de visas a judíos. Así, sin emplear explicitamente la palabra "judíos", la circular deja bien en claro su objetivo.

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